4 jun. 2015

Un oso ataca a un joven en Campoo y le desgarra un brazo de un mordisco

Imagen de archivo de un oso con crías en la Cordillera Cantábrica



Imagen de archivo de un oso con crías en la Cordillera Cantábrica / Fundación Oso Pardo.
  • El herido, vecino de Villaescusa, se vio sorprendido por el plantígrado cuando sacaba fotos en una zona de senderistas del monte de El Bardal


Un joven de 35 años, vecino de Villaescusa (Campoo de Enmedio) y con iniciales E. V. D. P, fue atacado este miércoles por un oso pardo en el monte de El Bardal cuando se encontraba en un bosque de las inmediaciones sacando fotos. El muchacho, aficionado a la fotografía, caminaba por un tramo muy transitado por senderistas entre las localidades de Izara y Villaescusa haciendo fotos. Cerca de las ocho de la tarde, oyó un ruido a su izquierda y se vio sorprendido por un oso adulto que se abalanzaba sobre él. El plantígrado le mordió en el brazo, después le lanzó un zarpazo que le rozó en la cara y en el cuello y se internó de nuevo en el bosque.

Un vecino de Villaescusa se encontró al muchacho caminando como podía de vuelta a casa –apenas le quedaba un kilómetro para llegar al pueblo– y le pudo prestar ayuda hasta que llegaron los servicios de emergencia.

Primero fue trasladado al Hospital Tres Mares (Reinosa), pero desde allí decidieron evacuarlo a Santander para que fuera atendido en la Unidad de Politrauma del Hospital de Valdecilla, donde fue operado del desgarro que sufrió por el mordisco del oso.

«Todo apunta a que se ha tratado de una carga rápida de un animal que se ha visto amenazado y que se ha quitado el problema de en medio. Actúan así», precisó Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, tras conocer el desafortunado suceso. Los expertos señalan que, efectivamente, esta zona del monte de El Bardal es muy frecuentada por montañeros arrastrados por la belleza del entorno, pero también les gusta a los osos. «Cada vez más», reconoció Palomero. El año pasado, de hecho, se detectó por primera vez en la zona la presencia de una osa con crías.

«Lo que corresponde ahora es mandar a los guardas forestales a tomar muestras genéticas para identificar al animal y tratar de averiguar por qué ha ocurrido algo tan grave e infrecuente», reclamó el presidente de la Asociación Oso Pardo antes de insistir en que «se dan muy pocos casos como este y, en todo caso, ocurren porque el oso se ha sentido amenazado».

La primera hipótesis que se manejaba en el entorno de Villaescusa apunta a que el joven atacado podría haberse acercado demasiado y de manera inconsciente a una cría de oso, provocando sin querer el ataque. Los expertos no descartan tampoco que la carga del animal respondiera a un período de celo.

El ataque del oso es el quinto que se registra en la Cordillera Cantábrica en 25 años

Una osa con su cría de dos años en Pesaguero.
Una osa con su cría de dos años en Pesaguero. / FOP
  • El que ha sufrido el joven reinosano es el primero que se produce en territorio de Cantabria. En todos los casos las víctimas han sobrevivido

El ataque de un oso que sufrió este miércoles un joven de 35 años en la comarca cántabra de Campoo, es el quinto que se produce en la Cordillera Cantábrica en 25 años, todos con características similares, tras un encuentro casual entre un ser humano y un oso que "solo va a defenderse".

Eduardo V. D., vecino de Reinosa, es el primer hombre en Cantabria que "se encuentra" con un oso mientras caminaba por el Alto de El Bardal, y el animal al verle le atacó y le dio un par de zarpazos que le han producido heridas graves en un brazo, de las que está curándose en el Hospital de Valdecilla.

Según ha informado a Efe la familia de este joven, Eduardo no vio llegar al oso, ni le avistó antes, si no que estaba sacando unas fotografías a otros animales y cuando se dio cuenta, lo tenía al lado.

Este tipo de "encuentros" siempre son "fortuitos" y "rara vez ocurren" y, en todas las ocasiones, "son cargas muy rápidas" del animal hacia el ser humano para "quitarle de su camino", ha explicado el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero.

De hecho, Palomero asegura que en los cinco ataques que se han producido en la Cordillera Cantábrica en 25 años, en todos los casos las víctimas han sufrido solo heridas, "graves, pero están vivos", ha afirmado.

Porque el presidente de la Fundación Oso Pardo ha explicado que los osos "no se ceban" y que, incluso, si perciben la presencia humana, evitan encontrarse con los hombres, aunque si se ven amenazados y hay "una fuerte proximidad", reaccionan "con miedo y agresividad" para "zafarse" de su presencia.

Una osa con dos crías en El Bardal
 
La zona en la que se ha producido el ataque, a dos kilómetros de la localidad de Villaescusa (Campoo de Enmedio), en el monte conocido como El Bardal, es un espacio donde hay animales salvajes y, "por supuesto osos", ya que el año pasado se avistó en ese mismo lugar una osa con dos crías.
Por el momento, se desconoce si el oso que ha atacado a este hombre es macho o hembra y, en este caso, si iba o no con crías, algo que va a intentar esclarecer la Dirección General de Montes, que trabaja ya sobre el terreno, con guardas forestales de Castilla y León para saber qué oso de los que hay controlados en la Cordillera Cantábrica, es el que ayer atacó a Eduardo V. D.

Los últimos datos facilitados por los organismos encargados del control de la especie en la Cordillera Cantábrica apuntan a que hay unos 200 ejemplares en este espacio, de los que 30 son hembras con 57 oseznos.

Y en 25 años, en esta zona, solo se han producido cinco ataques, tres en la Montaña Palentina, uno en Riaño (León) y otro, ayer, y el primero en Cantabria.
Guillermo Palomero ha explicado que ahora se recogerán muestras del animal en la zona donde se ha producido el ataque, donde considera que posiblemente haya excrementos del oso, para saber cuáles son sus características.

En eso trabajan los guardas forestales de Cantabria y Castilla y León, que buscarán en la zona esos indicios que lleven a localizar al oso por ese espacio, que Palomero ha insistido en que es una "zona salvaje con animales salvajes", aunque también se utilice de "espacio de paseo" para el ser humano.
Y, de hecho, Palomero ha animado a la gente a seguir disfrutando de la naturaleza y de sus animales, aunque con la precaución siempre necesaria, porque ha reiterado que casos como el ataque de ayer son "rarísimos, escasísimos y muy esporádicos".

Eduardo V. D., el joven que ayer se encontró con el oso, está ingresado en el Hospital de Valdecilla tras ser operado del brazo derecho, donde tiene las heridas más importantes.

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